sábado, 16 de febrero de 2013

Autobiografía

Hola:

Estos si que han sido días dificiles.
El tiempo no me ha rendido, estoy con mil cosas y ya casi terminando el primer módulo.
Pero lo estoy logrando y eso es importante.

Ahora les comparto mi autobiografía, aún no esta al 100%, pero le voy poniendo un poco cada día, bueno algunos días.

Bueno aquí les dejó mi documento.

Saludos, ya falta menos!!!!!

Vanessa


* * * * * * *


Experiencias de Aprendizaje

Experiencias de aprendizaje a lo largo de mi vida.

Estas semanas me han traído tantos recuerdos… Cómo las he disfrutado. Y como lo sigo haciendo.

Y es que es increíble saber que al nacer contamos con conocimientos innatos. Cosas que ya podemos hacer y que no sabemos cómo las aprendimos. Simplemente contamos con ellas.

Por ejemplo el respirar, el oler, el poder observar nuestro entorno. Poder diferenciar colores, texturas, olores, sabores. El ser humano es maravilloso.

Recuerdo mi época en la escuela, tengo algunos recuerdos del kínder, recuerdo que mi maestra me enseñaba canciones y también que tenía un compañero que se llamaba David y me molestaba mucho.

Cuando entre a la primaria, ingrese en una escuela particular y la experiencia y el recuerdo son en general buenos. Mi maestra se llamaba creo que Lucy y no tengo un mal recuerdo de ella.

Ella se esforzaba mucho por enseñarnos y como éramos pocos niños la verdad es que aprendí rápido.

Aprender a escribir y después a leer. Fue una de las más lindas etapas de mi vida. Ya que cuando aprendí las letras con ayuda de mi maestra y de mis papas. Sabía que esos garabatos tenían un significado. Decían algo. Y lo mejor es que podía entender lo que decían.

Cuando empecé a tener conciencia, conocimiento, comencé a juntar las letras y eso me llevó a formar una palabra. Y ahí sí… que el mundo se agarre, porque sabía leer. Así que comencé a leer y leer y leer. Empecé a saber lo que decían los letreros en la calle, las notas de mi maestra para mi mamá y con esto comenzaron las obligaciones escolares.

Pero también una etapa de aprendizaje muy padre, que me otorgo los inicios de todo lo que hoy sé. Ahí me enseñaron el respeto, las obligaciones, el juego, la comunicación con mis compañeros, pero también la alegría de poder disfrutar esos momentos.

Aunque no todo fue miel sobre hojuelas, recuerdo que cuando entre a segundo de primaria tuve que cambiar de escuela a una del gobierno y después de estar súper adelantada con las letras, números y empezar a leer oraciones completas, llego a un grupo muy numerosos, de 10 niños que éramos, ahora el salón era de 38 alumnos. Y como el grupo estaba muy atrasado pues la maestra Susana me puso a hacer copias completas con sopas de letras, pegadas en mi cuaderno. Uffffff……

Y después de pegar todas las letras para copiar completa la lectura, me hacía pintarlas con plumones y para rematar copiar el dibujo del libro. Así o más aburrido????

En ese momento aprendí que no todos teníamos las mismas oportunidades y que si yo las tenía debía aprovecharlas.

Cuando mi maestra hablo con mi mamá le comento que yo me aburría horrible y que no era justo que desperdiciáramos lo que yo ya había aprendido. Entonces con mucho esfuerzo, me regresaron a una escuela particular.

El paso por la escuela de gobierno no fue fácil, pero después cuando tuve la oportunidad de regresar a la escuela particular aproveche cada momento, fue una época muy linda.

Ya de regreso en la escuela desde tercero hasta quinto estuve muy cómoda ya que la escuela era Montessori y además solo éramos 8 alumnos.

Así que el aprendizaje fue muy grato. Muy enriquecedor.

Para sexto de primaria fui de regreso a la escuela de gobierno, pero a diferencia de la primera vez, ahora, el grupo estaba casi al mismo nivel que yo, entonces no me costó trabajo adaptarme a ellos.

Aquí la gran diferencia la marco mi profesor, Pablo. Él era de Xochimilco y recuerdo su entusiasmo a la hora de enseñarnos, sus ganas de cambiar las cosas, su pasión por estar al frente del grupo. Y eso fue muy motivador para mí.

La secundaria fue otro cambio súper drástico, ya que de un maestro ahora tenía por lo menos 7, y era muy complicado quedar bien con todos.

Pero lo hice bien, aunque siempre si fue un cambio muy brusco.

Pero de ahí tengo lindos recuerdos, iniciar el proyecto de una biblioteca escolar y colaborar en él, participar en el boletín mensual de la escuela, también fue muy enriquecedor.

Y le guardo un cariño muy especial a mi maestra de español, Carmen Chico. Que como ya lo he mencionado durante el curso, me enseño a tener sueños, imaginación al mil y a realizar efectos especiales con latas, talco y algodón.

Yo creo que en esta etapa les guarde especial cariño a mis maestros. Aprendí a valorarlos y a comprometerme con ellos.

Participación de los otros en la configuración de mi identidad

Desde que somos pequeños realizamos acciones que requieren grandes esfuerzos, como llorar porque tenemos hambre, por frío, porque algo nos duele. Y esto es algo que nadie nos enseña, es algo que aprendemos nosotros solos, por instinto.

Recordando como empecé a caminar, hablar, bailar, reír. Me lleva a mi entorno familiar. Yo creo que gracias a mis padres, mi abuelita Guela y mi hermana Tere, esto fue mucho más sencillo. Ya que estas acciones las hice a través de la imitación.

Ahora que lo veo así, mi familia han sido mis maestros de toda la vida, cuando no podía realizar algo, ellos seguro me ayudaban, ellos me apoyaban, me alentaban, de ellos aprendí lo mas importante.

Y qué lindo recordar eso. Ese tiempo. Ese espacio. Que es mío.

Y recordando cómo fue que a mí me encanto leer, recuerdo a mi abuelo materno, Jesús y aunque el murió cuando yo era muy pequeña, recuerdo que siempre estaba leyendo. Recuerdo verlo sentado frente a su escritorio y mi hermana Tere y yo saltando de un lado al otro de la cama y él, apacible, feliz de tener a sus nietas a su lado.

A mi abuelo le encantaba la pintura, leer, el alpinismo, era un estuche de monerías. Y ahora cada que mi madre me mira leer, me dice que ese gusto lo herede de mi abuelito Jesús.

Regresando a las cosas que aprendí y recordar como lo hice recuerdo que andar en bicicleta para mí, fue todo un reto. En casa no tenía bicicleta, ya que era una zona con subidas y bajadas. Entonces como para que tentar a la suerte.

Pero que tal cuando llegaba a casa de mis tíos… nadie me bajaba. Me apoderaba totalmente de la bicicleta. Desde la tarde hasta que obscurecía. Y ahí aprendí a error y acierto. Cada caída, cada raspón y cada estampada vehicular me hicieron mejorar.

Primero mi tío Lalo me detenía, pero no era lo mismo. Yo quería ir a velocidad ultra. Y él no podía correr tanto con la bicicleta tomada de un costado.

Hasta que un día… ¡Zaz! Pasó, cuando me di cuenta, volaba!!!!! Así aprendí a andar en bicicleta. Fue genial.

Algo que me ha hecho reír fue como aprendí a ver televisión… Y es que antes las cosas eran tan divertidas, quizás ahora de otro modo, quizás también lo sean.

Pero por ejemplo cuando estaba de visita en la casa de mi abuelita materna, podía ver tele. Pero eso sí, novelas nada!!!! Ni de lejitos. La gente mayor, antes era… simplemente espectacular.

¿Que se imaginarían? Que a esa edad podría yo ser una protagonista de novelas. O quizás una malvada antagonista. No sé… pero era un hecho que no podía ver las novelas.

En la niñez se nos dan las bases para casi todo. Cuando llegamos a la edad adulta, tenemos los conocimientos necesarios para poder realizar otras actividades con un nivel de dificultad más complejo.

Cada instante, cada experiencia vivida nos deja un aprendizaje, una enseñanza.

 

¿Cuál es el proyecto de futuro con el que deseas comprometerte?

Me gustaría mucho poder contribuir con una enseñanza más libre. Más comprometida con los alumnos. Quizá sueño mucho pero me gustaría una escuela al aire libre, donde los niños aprendan del medio ambiento, de los insectos que hay en el pasto, de los que vuelan en el cielo, de los que caminan en los árboles. Aprender a convivir con el medio ambiente, a experimentar con el día a día.

A educar para la paz, que en este momento tanta falta nos hace como sociedad, estamos tan necesitados de valores, de compromisos, estamos tan necesitados de amor, respeto, cariño. Nos hace falta alguien que nos escuche y en los pequeños se ve reflejado eso.

Me gustaría tener una escuela donde todos se respetaran, donde se les enseñara con amor y dedicación a respetarse a sí mismos y por ende a los demás.

Enseñarles que si faltan al respeto a sus compañeros, no solo estos salen perjudicados, sino también el que empieza la agresión. Y creo que cuando un niño es agresivo es porque en casa falta algo.

Quizás comunicación, respeto, amor.

Quizás colaborar con una enseñanza experimental.

 

¿Cómo articulas estos elementos dentro de las metas que quieres alcanzar?

Creo que el apoyo que la familia puede brindar es incalculable, ellos son un motor muy importante en mi vida.

El tiempo que tengo trabajando en la Universidad también me ha ayudado para percatarme de algunas cosas que yo creo que son importantes y que quizás porque algo ocurre ya no llegan como con el entusiasmo a las personas que lo necesitan. Por ejemplo, hay muchos proyectos de servicio social que cuando se plasman en un papel suenan muy lindo. Pero cuando ya están en la escuela, frente a los niños, no sé, simplemente algo pasa y ya no surten el efecto esperado.

Algo que definitivamente me ayudaría es recordar mi experiencia como alumna y retomar las cosas buenas que recuerdo de mis maestros y ponerlas en práctica.

Ahora estoy muy entusiasmada y quiero hacer todo. Pronto, muy pronto.

 

El proceso de aprendizaje en mi caso ha sido muy significativo y ahora que lo veo desde otro punto de vista, me considero privilegiada. Ya que he tenido la oportunidad de poder estudiar y en cierto modo realizarme. Continuo con mis metas, con mis sueños y eso es muy importante. Reconocer que todo lo que hoy se, se debe a una serie de acontecimientos, personas, instituciones, me hace agradecer y revalorar todo lo que he vivido.

Reconocer que en mi entorno familiar hubo personas que me brindaron los comienzos de lo que hoy tanto me gusta. Cómo a través de la imitación uno comienza a dar sus primeros pasos, como comienza uno a hablar, a bailar. Y eso se lo debo a mis primeros maestros mi familia.

Recordar a los maestros que me dejaron una huella, por sus enseñanzas, sus acciones, sus caras, sus regaños, es algo invaluable. Y hoy lo reconozco.

Las emociones que hoy percibo son muchas, alegría, satisfacción, orgullo, felicidad, compromiso.

Ahora que se que existe algo que se llama procesos comunicativos, se que sin ellos simplemente hubiera sido casi imposible desarrollarme como lo he hecho hasta ahora. La comunicación en todos sus sentidos es parte fundamental de lo que soy hoy, sin ella no hubiera podido interactuar con nadie, ni con la familia, en la escuela, en todo mi entorno. Las cosas hubieran sido difíciles.

Definitivamente la comunicación te ayuda a formarte, a crearte una identidad, a descubrir quién eres y quien puedes llegar a ser. Es una parte fundamental para poder aprender y que los otros también aprendan de ti.

Hoy considero que soy capaz de transmitirles a otros mis vivencias, mis conocimientos, el ser tan abierta y expresiva creo que me pueden ayudar a desenvolverme en el ámbito educativo.

Creo que no hay por qué olvidar como uno aprendió las cosas. Escribiendo, hablando, interactuando, actuando, cantando, eso es algo que ahora se está perdiendo y creo que eran increíbles formas de comunicación para con los alumnos.

Ahora por ejemplo ya casi no se escriben cartas, solo correos electrónicos y no digo que sean malos, pero se nos olvida a veces como era escribir en papel, antes era indispensable un curso de redacción para hacer un buen trabajo, ahora con los correctores ortográficos es más sencillo, pero también creo que nos vuelve un poco más confiados y no nos permite esforzarnos, total, con un solo click se soluciona mi falta ortográfica.

Considero que en todo momento se puede aprender, claro que siempre relacionamos la escuela con el conocimiento, pero no necesariamente uno tiene que estar siempre en la escuela para poder aprender, existen las bibliotecas, la experiencias de otras personas que tienen una carrera más larga, de la misma familia, del entorno donde uno se desenvuelve, de los amigos, de los medios de comunicación que ahora cada vez llegan a más gente.

Leyendo un libro, escuchando música, asistiendo a una obra de teatro, etc., siempre puede uno aprender, en cualquier instante, lugar y momento.



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